martes, 25 de enero de 2011

Haber nacido aqui...

-Oye, que todos somos iguales.
- No, tú vienes de fuera.
-Sí, nací en otro lugar, pero ¿Por eso no tengo derecho?
-No, es que además tú no cotizaste aquí.
-Hombre, acabo de llegar, si hubiera podido, lo hubiera hecho, entonces ¿No todos somos iguales?
-Te repito que no, primero tendremos que resolver los problemas de aquí.
-Y mientras ¿Qué hago? En mi país no tengo trabajo, vivimos en una chabola, tengo familiares a mi cargo, estaba amenazado de muerte, me han atracado 6 veces y mis hijos coquetean con las drogas.
-A mí que me cuentas, haber elegido mejor dónde nacías...

12 comentarios:

  1. Las fronteras siempre me han parecido lugares irreales, mentirosos, falsos, que sacan del ser humano lo peor de su condición, el miedo al diferente, el desprecio al extranjero. Son lugares donde siempre pierde el débil.

    Los países son mentira. Sólo la gente es verdad.

    El racista es siempre un miserable o, al menos, un ignorante. Es una enfermedad que se cura viajando... pero no en primera clase.

    Bravo, relatada.

    Besos sin fronteras.

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  2. Total y completamente de acuerdo contigo Kum. No tienes pelos en la lengua. A veces echo de menos esa claridad a la hora de hablar, porque muchas veces se opta por "lo politicamente correcto".
    Es increible la ligereza con que se cataloga a las personas como seres humanos de primera o de tercera.
    Un abrazo apátrida.

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  3. "Yo no sé donde soy, mi casa está en la frontera... y las fronteras se mueven, como las banderas" Abogo por un mundo sin fronteras!!! en el que todas las personas seamos solo personas y nadie sea más ni menos, y mucho menos el/la funcionari@ de turno!
    Abrazos

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  4. Mío, mío, mío, tuyo no,no.
    Vaya tela.
    Un beso, Ana.

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  5. Cuántas veces he escuchado conversaciones así y cuántas me he preguntado dónde están las barreras físicas que determinan en que sitio tenemos que estar cada uno-a.

    Lo peor es la respuesta que he obtenido, no hay barreras físicas sino mentales. Somos ciudadanos-as del mundo, y el mundo no tiene fronteras más que las que contruimos nosotros-as.

    Abrazos sin fronteras

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  6. Anque parezca mentira hay hermanos sudamericanos que tienen la Argentina como meta. Y así vamos, haciéndonos la vida imposible unos a otros.
    Claro que si cada cual pusiera su grano de arena,mejoraríamos. O no. Difícil oponerse a ciertos intereses. La cuestión es intentarlo.

    Un abrazo

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  7. Ni pidas a quien pidió ni sirvas a quien sirvió...
    Salu2.

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  8. Me ha encantado. Creo que llegará un momento en el que las fronteras serán algo únicamente geográfico. Antes no se salía del pueblo, después casi de tu comarca pero ahora el mundo está en nuestras manos. Todos somos terrícolas y de ahí para abajo cada cual que añada los apellidos que quiero. Y estoy dispuesta a cambiar el nombre en cuanto encuentren habitantes de otros planetas.
    Saludillos
    Saludillos

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  9. A los de "a pié" les abruma el miedo y a los de limusina les pierde el afán de poder.
    Mi marido es de África, ghanés y muchas veces escuché: "yo no soy racista, pero mi hija que no se case con un negro".
    La cosa cambia cuando eres negro, pero millonario.
    ¡Fronteras no, leyes universales!.
    Un saludo.

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  10. Con diferentes matices, pero coincidimos en que las fronteras no sirven sino para sacar lo peor del ser humano, para discriminar.
    Muy cierto que las barreras son mentales. Y esas divisiones están marcadas dentro de nosotras mismas.
    Me gustan mucho las aportaciones, nos leemos y nos aprendemos.
    Besos de todas partes y para todas partes.

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  11. Por cierto Ana, esa es una de mis canciones favoritas de Drexler, otra es aquella que habla de las religiones. Con estas pasa exactamente lo mismo que con los territorios y las banderas.

    Por cada muro un lamento
    en Jerusalén la dorada
    y mil vidas malgastadas
    por cada mandamiento.
    Yo soy polvo de tu viento
    y aunque sangro de tu herida,
    y cada piedra querida
    guarda mi amor más profundo,
    no hay una piedra en el mundo
    que valga lo que una vida.

    estribillo:
    Yo soy un moro judío
    que vive con los cristianos,
    no sé que Dios es el mío
    ni cuales son mis hermanos.

    No hay muerto que no me duela,
    no hay un bando ganador,
    no hay nada más que dolor
    y otra vida que se vuela.
    La guerra es muy mala escuela
    no importa el disfraz que viste,
    perdonen que no me aliste
    bajo ninguna bandera,
    vale más cualquier quimera
    que un trozo de tela triste.

    estribilllo…
    Y a nadie le dí permiso
    para matar en mi nombre,
    un hombre no es más que un hombre
    y si hay Dios, así lo quiso.
    El mismo suelo que piso
    seguirá, yo me habré ido;
    rumbo también del olvido
    no hay doctrina que no vaya,
    y no hay pueblo que no se haya
    creído el pueblo elegido.


    Un abrazo desde mi única patria, yo.

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  12. Quizás el problema esté en justificar como única patria el yo y claro está los que nos rodean y los que rodean a los que nos rodean y hablan nuestro idioma y metidos en límites, son de nuestro color de piel, o de orejas... las que tenemos que usar para escucharnos y llegar a entender que estos mundos utópicos que proponéis, son los únicos que son sostenibles con la humanidad y con su entorno...

    Amén.

    Un abrazo

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