jueves, 11 de noviembre de 2010

Amor de caracol


En el amor, la vida y el sexo hay que ser valiente, se repetía constantemente mientras se acercaba a él.
Ya casi podía olerle y sentir la cercanía de su piel, pero justo en ese instante, cuando estaba a punto de decirle algo, recogía sus antenitas y volvía a la seguridad de su caparazón…
Cuando quiso darse cuenta, era demasiado tarde. Había encontrado otra sobre la que derramar su baba.




La frase: En el amor, la vida y el sexo hay que ser valiente está tomada del libro de Albert Espinosa, "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo". Lo recomiendo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Contradicciones



        Estaba realmente preocupado. Su hipoteca había subido y casi no llegaba a fin de mes.
        ¡Así no hay quien viva! Masculló apurando el desayuno. No podía llegar tarde y exponerse a que le echaran. Hoy tenía mucho trabajo. Seis reos que ejecutar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Tierrear

      
         Ellos, que vivían en el mar, sabían lo que era mecerse constantemente al ritmo de las olas. Aún así, no mareaban. Otra cosa era tierra adentro. El vaivén de los ritmos impuestos por las sociedades, podía hacer que hasta el marinero más experimentado, zozobrara. En tierra las gentes habían perdido el norte y se empeñaban en destruirse, completamente tierreadas. Ese era el gran motivo por el que siempre decidían volver a la mar.



Esta historia está basada en personajes reales. A ellos gracias por compartir sus vivencias conmigo.

Culpable

Dos amigas en una cafetería…
- ¿Te enteraste de que Manolo le ponía los cuernos a Teresa?
- Si, pobrecilla.
- Yo por si acaso, se los pongo a mi marido.
- ¿Y lo que le pasó a María?
- Si, Juan le sacó todo el dinero. Yo por si acaso, me gasto todo mi sueldo y el suyo mes a mes.
- Uf, pues no digamos Pedro, que al separarse le quitó los hijos a Lourdes.
- Si, es verdad, yo por si acaso le hablo fatal a mis niños de su padre.
Cuando llegó a su casa su marido la esperaba con ilusión para celebrar su 23 aniversario. Ella, por si acaso, se sintió culpable.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pompitas

       Vivía, sin saberlo, en una pompita de jabón. Con un suave roce de su nariz en un borde, la burbuja se rompería dejándola libre para elegir dónde y cómo vivir. Sin embargo, los límites eran transparentes y por mucho que los buscaba, no daba con ellos.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Copias




En el insti se suspendía a quien copiara.
En la vida... ¿Cuántos/as suspenden por ir a la moda?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

martes, 2 de noviembre de 2010

Calle arriba


El perrito lo sabía. Por eso salió corriendo haciendo caso omiso de su “dueño” que le silbaba y gritaba que volviera. Se paró frente a mi, exhausto por la carrera calle arriba . Con sus orejas bien alerta miró un poco por encima de mi cabeza, con una mezcla de extrañeza y expectación. Ante la sorpresa de verme descubierta sólo acerté a decirle muy bajito, "Vuelve". Estoy segura de que lo percibió. Así que tuve que hacer un esfuerzo por dosificar la felicidad que me embargaba y tratar de caminar pisando el suelo.

Estrellas y deseos

Un día pedí a una estrella un deseo. Yo era pequeña y mis deseos eran simples pero ambiciosos. Pedí que la felicidad creciera a mi alrededor. Ahora, con el estómago, el corazón, el alma y los brazos llenos, salgo de vuestra casa y miro al firmamento. No sé si aquella estrella seguirá estando en este cielo que ahora veo. Pienso en los manjares, el amor, la armonía y los abrazos recibidos y sólo se me ocurre una palabra. Cierro los ojos y la envío. Seguro que el correo sigue funcionando igual de bien por allá arriba.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Mirándonos el ombligo

Una señora acude al médico. Le expone con calma pero no con poco dolor su gran sufrimiento. Es la paciente número 6000 que atiende el facultativo esta semana. Todos  con idéntica patología. Armándose de paciencia trata de explicarle sin que suene aburrido lo que ha expuesto 5999 veces antes a otros enfermos igual de angustiados que ella. Se sabe el diagnóstico de memoria. “Sufrimos desviaciones de columna por mirarnos continuamente el ombligo” consigue decirle levantando con dificultad la mirada.

Abrazos




Acaban de tocar en la puerta. Abro y me doy de bruces con él. Me detengo y lo siento. Es tu abrazo. Y pensar en todos los reproches que te hice. Pensé que no me lo habías enviado. Lo que sucedió fue que se demoró por el camino.

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