martes, 5 de octubre de 2010

Caracolas

Anoche hice un regalo a mis caracolas. Las anudé con una cuerdita y las até a mi tobillo. Luego fui a la playa a pasear por su orilla.
Cuando miré, se habían soltado y flotaban entre la espuma. No me atreví a sujetarlas. Allí quedaron arrullándose con el vaivén de las olas.
        Me alejé y la brisa me susurró: “Gracias”

4 comentarios:

  1. Dicen que la naturaleza es vengativa. No, también sabe agradecer...

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  2. Bien por ti. Por darles libertad.
    Un beso.

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  3. Te lo estaban pidiendo a gritos! Qué bien que las escuchaste.
    Un abrazo de mar

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  4. Bueno, yo solo quería que se dieran un chapuzón, pero ellas decidieron marcharse. Imposible resistirse. Un besito de mar.

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