viernes, 8 de octubre de 2010

Amanda

Su madre eligió para ella aquel nombre al ver su carita por primera vez, cuando apareció sonriendo entre sus piernas. Contra todo pronóstico aquella niña no lloró al nacer. En agradecimiento por darle la vida dedicó a su madre y a la comadrona que la recibió, la más bella de las sonrisas. Luego se entregó al sueño durante las siguientes 24 horas. Nadie se atrevió a perturbarla, puesto que su sonrisa siguió dibujada durante el tiempo que se tomó para descansar de su largo viaje, algo que hacía presagiar cómo sería su existencia, que allí y en aquel momento, comenzaba.
 A pesar de que no lograba encontrar a quien acariciar con su mirada del color del mar, creía firmemente en el amor. Solía decir que existían muchos tipos, tantos como personas y momentos en sus vidas, tantos como encuentros o despedidas. Con un aplomo que le daba una credibilidad casi inhumana decía, sin dejar de sonreír: “Y el mío me está esperando, sólo que no se si en ésta o en otra vida, pero existe”.
Era entonces cuando la inundaba una extraña sensación mezcla entre júbilo y certezas que ni ella misma sabía de dónde procedía. Entonces, su voz brotaba para cantar sobre historias de amores llenos de caras, de etapas, de momentos, amores plenos o superficiales, amores pasajeros o eternos, casuales o premeditados, amores casi sin amor, sino por acompañarse, amores con pasión o sin chispa, ciegos  amores de amantes paralelos, amores silenciados, truncados y para adentro, o públicos amores a los vientos anunciados, amores oxidados o recién estrenados, amores por amar, amores, más amores y distintos tipos de amores.
Nadie sabe por qué siguió sonriendo en el momento de su muerte. Postrada, en el mismo lecho que la viera nacer y que nunca conoció el roce de los cuerpos de dos amantes, dijo: “Te seguiré buscando allá donde voy”.

3 comentarios:

  1. Amanda lo tenía muy claro ¡bravo por ella! y por ti, la narración es cadente y suave, y dulce y ...
    tuya!
    Besitos de estornudo

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  2. ...amores llenos de caras, de etapas, de momentos, amores plenos o superficiales, amores pasajeros o eternos, casuales o premeditados, amores casi sin amor, sino por acompañarse, amores con pasión o sin chispa, ciegos amores de amantes paralelos, amores silenciados, truncados y para adentro, o públicos amores a los vientos anunciados, amores oxidados o recién estrenados, amores por amar, amores, más amores...
    Sin palabras... simplemente amores.
    Besos

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