domingo, 26 de septiembre de 2010

Noches de Santa Cruz...

     Era de noche. La brisa había dado un descanso a aquella pequeña ciudad al borde del mar. Los grillos se atrevían a entonar sus canciones y el cielo iba descubriendo poco a poco diminutas luces que miraban hacia abajo, intrigadas por lo que pasaría aquella noche.
     Entonces supo que era el momento y de un salto salió del agua en la punta más alejada del  muelle. Allí donde incansablemente se suceden seis segundos de oscuridad. Saltó y les encontró compartiendo una cena deliciosa de pan recién hecho, horneado al calor de sus corazones. Les inundó sin que se dieran cuenta, sólo se escuchaban risas. Tras unos momentos se fueron, sorteando los charquitos de la lluvia que había refrescado calles y personas. Sin saberlo portaban el mayor de los tesoros, la amistad que les unía.

4 comentarios:

  1. Mmmm... recuerdo cuando saltó.
    Besos

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  2. Les tocó la lotería, siiiiiiiii
    Precioso mi relatadita bonita
    Abrazos de amistad de noche de verano, de primer buche de cerveza, de pan recién hecho con tomates de Puntagorda.

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  3. Osado grillo, leve oscuridad y traviesa ola.
    Un beso

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