miércoles, 30 de marzo de 2011

Cuando la guerra terminó miró desconsolado a su alrededor. En tierra yacían, enredados en sangre, cientos de cuerpos. El enfrentamiento había llevado la muerte tanto al campo de batalla como a  su interior. De todo aquello sólo supo extraer su habilidad para sobrevivir, aún cuando se había convertido en su propio verdugo...

7 comentarios:

  1. Las guerras son siempre una chingadera de ricos en la que se mueren los pobres. Cuanto más intentan explicarlas y justificarlas, más asco me dan. No hay guerras buenas. Hay buenos negocios.

    Un beso soñado, Anita.

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  2. Creo que así es siempre, con o sin guerra: el arte de sobrevivir, el propio verdugo dentro y el ánimo para hacerlo todo de nuevo. Y mejor.

    Un beso enorme.

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  3. Sobrevivir y reconstruir. Es lo que queda, mirar hacia el futuro.
    Saludillos

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  4. Pero la Naturaleza y el ciclo de la vida es tan grande que, incluso de todo eso, si lo dejas tal cual, la Tierra se ocupará de convertirlo en abono y que crezca nueva vida.
    Hoy me levanté optimista.

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  5. Vivir y dejar vivir!!! Un beso a todos/as. Coincido con sus comentarios, y me gusta mucho lo que destilan.

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  6. A veces se olvida que el verdugo mata su corazón y muere en el momento en que mata a su victima. Con las guerras perdemos todos, recordando eso no habría campos de batalla, sino lugares de abrazos.

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  7. Propongo una guerra de abrazos!!!
    Empiezo yo ¡un abrazo!

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