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viernes, 27 de enero de 2012

¿Otro hijo?

-Otro hijo, ni hablar…
-Es que la nena pasa mucho tiempo solita, nosotros trabajamos todo el día.
-Pues le buscaremos una mascota.
-Un perro. Son animales muy cariñosos y juguetones.
-No, no, que hacen mucho ruido y hay que sacarlos constantemente.
-Pues un gato, son preciosos y limpios.
-Peor que lo rompen todo y cuando están en celo no hay quien los aguante.
-¿Una tortuga? Son pequeñitas y no hacen ruido.
-¡No! ¿Y cuando nos vayamos de viaje? ¿Quién la cuidara? Y el agua huele fatal, hay que cambiársela todo el rato y luego crecen y… ¿Qué hacemos con ellas?
-¿Pajaritos?
-Lo ponen todo perdido. Además, ¿Dónde los colgaríamos? No tenemos espacio. Escuchar sus cantos por la mañana los domingos, no habrá quien descanse el único día de la semana que tenemos. ¡Ni hablar!

Al final compraron un pez, su hija ya tenía compañero.

4 comentarios:

  1. Qué buen compañero es un pez!!! Mucho mejor que una madre histérica y un padre calzonazos, je je
    Uy perdón :)
    Abrazos fresquitos bajo el agua

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    1. Razon tienes Ana, pobre cria.
      Glub, glub (Esos son besitos)

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  2. Ese es, desgraciadamente, el nivel de implicación que muchos padres tienen con sus hijos. Menos mal que muchos tienen abuelos.

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    1. Es triste ¿Verdad? Y no nos damos cuenta hasta que no cumplen 14 y empieza a ser evidente el desconocimiento mutuo. Cambiamos hijos por hipoteca, coche... y la consecuente esclavitud para poder mantener ese nivel de vida.

      Besos Cybr.

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