viernes, 17 de diciembre de 2010

Tormentas

Las olas se empeñaban en sonar más y más fuerte. Siguiendo un ritmo oculto estallaban contra el muro de la avenida rompiéndose en miles de gotas que volvía a unirse al caer. Parecía como si la tarde fuera a romperse y casi podían adivinarse las grietas por las que comenzaría a rajarse aquel cielo plomizo lleno de nubes en descomposición.

Sólo  cuando sonó el primer trueno las nubes pudieron dejar de llorar, impresionadas por el sonido que se había escapado de quien sabe qué garganta. La quietud se apoderó de la atmósfera y todo quedó en silencio esperando el siguiente alarido del cielo. Se había desatado una tormenta.

5 comentarios:

  1. Esperemos la calma después de la tormenta.
    La tranquilidad anterior es pura apariencia... demasiada electricidad en el ambiente.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Esperemos que para mañana haya más calma, tengo el coche llenito de sal y el alma llorosa.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  3. Durante las tormentas, dar la cara al viento es la mejor manera de evitar desordenar demasiado nuestro cabello...
    Podríamos decir que dar la cara a los problemas, es la mejor manera de permanecer peinado :)
    Saludos!

    ResponderEliminar
  4. Por aqui aun no pasan, bueno las tormentas si, pero la lluvia no. Sigue llorando el cielo.
    Buen consejo Cantor. A veces pienso que dejar que nos despeinen es bueno, así salen volando los pelitos muertos y se quedan los que están bien arraigados.
    Besitos a los tres y nos leemos.

    ResponderEliminar
  5. Me encantan esas tardes de tormenta y lluvia, dicen que el día que nací lluvió tanto que se recuerda aún. Será por éso. SALUDOS.

    ResponderEliminar

Tus palabras...

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...